martes, 18 de agosto de 2015

SIESTA

SIESTA

Un zumbido insiste,
evoca la travesía por la piel tostada
aquella tarde de verano.

La cotorra inicia su cortejo,
tumbadas las estrellas,
a punto de salir con su lenguaje
de luces vestidas.

Una cálida luz traspasa los párpados 
que de a dos,
descubren el secreto de los sueños, 
pues no llegan en esta hora de siesta 
que tanto te buscan

Preparo el cuerpo para la pedalada
que nos llevará a otra playa de silencios,
a pesar del chapoteo de bañistas despistados,
ajenos al cuento de peces y sirenas,
que tienen como deseo
empujar el agua hasta tu oído,
pronunciar el nombre prohibido,
llegar a la otra orilla 
que no divisan

Otra vez ese zumbido insistente.
Se mezcla con el latido perdido
en la hamaca que en amarillo
nos muestra su morada

Isabel Mendieta Rodríguez
Derechos Registrados

Imagen: en la red